CAPÍTULO 1


1.1 NUEVOS CAMINOS DE LA CULTURA

Con el avance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación las sociedades y grupos presencian transformaciones en la forma de comprender, comunicarse y producir en el mundo. Hoy es mucho más fácil mantener un acceso continuo a contenidos que nos permiten conocer culturas, idiomas, noticias y comunicarnos de forma rápida con personas distantes geográficamente. Asistimos también a la emergencia de comunidades o redes unidas por gustos, modas o aficiones. Nuevas formas en los sistemas de información y comunicación que definitivamente inciden sobre las culturas.

Bajo este medio que posibilita la circulación global constante de información se reconfiguran los conceptos culturalistas que definían la cultura como un conjunto de características estáticas que representan e identifican en un tiempo y espacio determinado al individuo o grupo.  Con la cantidad de información que recibimos y las redes posibles para comunicarnos no podemos negar que en la actualidad la cultura es también dinámica y se transforma. Pero el cambio no es sinónimo de ruptura o pérdida de la identidad. Por el contrario, la cultura puede nutrirse de los nuevos conocimientos y saberes que circulan en las redes y circuitos manteniendo tanto los rasgos característicos que la componían en el pasado como los nuevos aportes que hoy se producen en el contexto de la globalización.   

Muchas personas pensaron que la llegada de las Tic, (Tecnologías de la Comunicación y la Comunicación) incidiría de forma negativa en las culturas locales. Tal hipótesis se fundamentaba, primero, en los abismos en el acceso y manejo de las herramientas digitales que hacían culturas como las urbanas frente a las campesinas y, segundo, en que el contacto de otras culturas con las dinámicas lo local generarían pérdidas de la esencia de la identidad. 

Sin embargo, rápidamente la dificultad del acceso se iría transformando a medida que el internet golpeó, y aún lo sigue haciendo, las puertas de los municipios más alejados de los países latinoamericanos. Aunque aún faltan muchas zonas por gozar de dicho adelanto tecnológico y que la velocidad es deficiente en muchos de estos puntos, lo cierto es que la mayor parte de la población mundial conoce estas herramientas o por lo menos tiene la inquietud por explorar en ellas.

Pero medianamente superado el acceso, hoy el reto se vuelca sobre el uso de las Tic. En este sentido, también se han producido cambios importantes. Inicialmente las herramientas digitales se convirtieron en formas de entretenimiento y de información para los usuarios, desconociéndose las múltiples bondades y posibilidades para la creación que permite el medio. Sin embargo, una nueva ola de innovación hace presencia en la década actual. Del entretenimiento se transita hacia la construcción de conocimiento, o del consumo se pasa a la producción-colectiva-. Es así como, Internet deja de ser paulatinamente una herramienta descrestante y se convierte en una necesaria y movilizadora. Internet ha revolucionado las formas de comunicar, expresar, divertir, trabajar, aprender y hasta de enamorar. Los avances en este campo permitieron que, por ejemplo, los medios de comunicación análogos circularan por sus plataformas de manera rápida y económica.  Que un melómano no sólo encontrara aquella pieza musical que le hacía falta sino también que creara un espacio para compartir todo su conocimiento y material con el mundo. Que las presentaciones de los colegios pasaran de la cartulina a la pantalla. Que personas de distintos países tengan la oportunidad de unirse a través de redes y construyan contenidos de manera colectiva. O que las movilizaciones en la plaza hoy también sean posibles a través de las redes sociales.           

Internet ha revolucionado el mundo incluido lo local. Ha llegado a sectores: campesinos, indígenas, afrodescendientes, infantiles, estudiantiles, económicos, educativos, agrícolas; todo, incluida la cultura. Es una revolución que tiene muchas vías posibles, una de ellas se encamina hacia un uso y una productividad social y cultural desde lo digital que permita “el reconocimiento de la diversidad cultural, el intercambio de sentidos, las configuraciones simbólicas de la sociedad y la dignificación de la vida misma a partir de los relatos propios que reflejan la riqueza de las capacidades creativas y de las identidades que conviven en Colombia” (Política de Comunicación Digital y Cultura, 2014).     

Bajo este horizonte, la necesidad que la gente adquiera destrezas y se apropie conscientemente de las herramientas digitales, no como mero sinónimo de avance y moda, sino como una herramienta que posibilita entender, reconocer y visibilizar las “manifestaciones y prácticas  relacionadas con las artes, el patrimonio  material e inmaterial, la memoria,  la diversidad, la relación de las comunidades con su territorio, las ciudadanías, la identidad de las culturas juveniles, entre otros” (Convocatoria de Estímulos 2014).    

Los relatos locales hoy también tienen la posibilidad de transitar en los entornos globales reivindicando y valorando lo propio, poniendo en escena el saber que proviene de la narración oral y las múltiples estéticas locales,  donde todas las ciudadanas y ciudadanos (incluidos aquellos quienes han sido excluidos de los medios tradicionales) pasan a ser creadores de relatos.  Una revolución mediática, que desde el plano cultural, permite que las culturas circulen, se acerquen o alejen,  se identifiquen o se diferencien, se apropien de elementos que caracterizan a otras o se mantengan puras; en fin, una plataforma que  nos permite entrever lo pluriétnico y multicultural de una Colombia que está en transformación.

1.2 RETOS DE LOS MEDIOS EN CLAVE DIGITAL

Si la cultura se transforma, la comunicación también se nutre de los adelantos que promueven las Tic. Presenciamos nuevas formas de comunicarnos, de expresarnos, de participar y de construir a través de plataformas que hacen más fácil, económico y rápido el proceso comunicativo mediático. El streaming o las programaciones a la carta han transformado no sólo la producción y el consumo de medios sino también las formas de representación de la cultura.

Internet ha revolucionado los medios de comunicación y ha posibilitado que: los contenidos locales dialoguen con lo global, que circulen nuevas estéticas y múltiples puntos de vista, se generen producciones colaborativas, se impulsen redes de consumo, se inauguren nuevos formatos, que los consumidores mediáticos puedan ser también creadores de contenidos, se configuren nuevos roles en los productores de contenido, se transformen las audiencias y se amplíen las formas de participación.  Retos y oportunidades que hoy asumen comunicadores y audiencias, quienes se contagian de la dinamicidad en los cambios tecnológicos y buscan nuevas formas para hacer parte de esta revolución. 

Sin embargo, aunque las Tic posibiliten estas facilidades en los procesos de comunicación muchos de los comunicadores que incursionaron en este medio lo hicieron sin conocer todas las bondades y ventajas que posibilitaban dichos espacios. La novedad ha sido el objetivo inaugural del contacto de los profesionales de la información y la comunicación con las Tics más que la proyección, planeación y construcción de estrategias comunicativas integrales. Una vez inmersos en el mundo digital, las lógicas de este entorno promovieron cambios en sus formas de producción, participación y gestión que lentamente posibilitarían espacios pensados para y por lo local desde la lógica de lo digital. Un avance que promovería retos y aprendizajes compartidos entre productores y audiencias en lo local.

Es clave entender que en la web la atención en los contenidos disminuye de forma considerable debido a la diversidad de propuestas, relatos y temas que allí abundan. Por ello, la necesidad de construir contenidos cortos y novedosos, con estructuras dinámicas y creativas que capturen la atención del cibernauta; una ventaja que podría tener la oralidad de lo local -una manera distinta de circular lo oral- y la cotidianidad como manifestación explícita de la cultura –en el contenido-.

Pero también hablamos de productos que están acompañados de construcciones narrativas complementarias, multimediales o multiformatos que enriquecen la producción. Hacemos referencia a la convergencia, un concepto que en sí mismo presenta retos significativos para el productor de contenido culturales.

La convergencia transformó la forma de crear y recrear los contenidos. Produjo cambios en el comunicador radial, audiovisual y visual uniéndolos en un solo espacio, la web. Hablamos entonces de un comunicador integral con conocimientos, aunque sean mínimos, de todos los medios. Un comunicador multimedial que construye piezas comunicativas desde diversos enfoques pero que en su conjunto constituyen un proyecto de contenido cultural, pensado, planeado, producido y ensamblado bajo un mismo horizonte temático.    Es decir, lo digital nos invita a la deconstrucción de formas de producción unimediales y nos inserta en el mundo de la composición temática y multimedial.

Un reto del comunicador que no sólo termina en el tecnicismo del manejo de varios medios sino en cómo lo multimedial juega con lo cultural. Nos referimos a la planeación estratégica de la producción digital donde, por ejemplo, el audio puede reconstruir la memoria, la imagen da cuenta del territorio y lo audiovisual refleja los símbolos culturales que identifican a un pueblo.   

Vista desde la creación de contenidos culturales, la convergencia posibilita más recursos para abordar la diversidad compleja que encierra la cultura. Hacemos alusión a la facilidad de converger diversos relatos sobre un mismo concepto desde a la imagen, el audio, el texto y el video logrando una mayor profundidad en los relatos culturales. 


1.3 RADIO ON LINE Y LOS RELATOS DIGITALES EN CLAVE CULTURAL

Hablar de radio digital, prensa digital o televisión digital es hacerlo también desde el horizonte de la convergencia mediática. Los formatos, los medios, los géneros se retroalimentan gracias a la plataforma de circulación en que viajan los contenidos. Por ejemplo, en un medio escrito digital también encontramos productos sonoros o audiovisuales que acompañan la información; o en una televisión digital es usual que en sus espacios de circulación converja lo escrito, lo visual y lo sonoro.

Pero aunque los medios digitales gozan de una libertad convergente aún se conservan las líneas o énfasis de cada medio. De hecho la convergencia digital no ha desvirtuado la caracterización original que dieran los medios análogos: prensa, radio, televisión.
El énfasis que se trabajará en el marco de este módulo se orienta sobre la radio digital. El acercamiento del grupo de Políticas e Investigación de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura sobre la radiofonía comunitaria y de interés público en Colombia ha permitido consignar un conocimiento válido para atreverse a plantear orientaciones para el uso de la radio digital en la construcción de contenidos culturales.

Así, nos acercaremos a dos propuestas de producción de contenidos culturales digitales que tienen como principal énfasis la radio y la convergencia con el propósito de llegar a convertirse en puentes de “comunicación simbólica que permitan el diálogo cultural entre identidades” (Fernández, 2009) –individuales y colectivas-. Por un lado reflexionaremos sobre la llamada radio on line como espacio para la producción y circulación de contenidos culturales, y por otro, la construcción de relatos digitales desde el paraguas de la convergencia donde no es sólo la radio sino también los demás medios los que construyen una misma pieza con unidad temática.  Dos formas de construcción de contenidos culturales o “ciberradio” (Cebrián, 2008) que marcan rutas para contar lo que creemos que somos o como creemos que nos ven desde el componente digital, interactivo y cultural.

http://loculturalenclavedigital.blogspot.com/p/capitulo-2.html
LO CULTURAL EN LA RADIO ON LINE   

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